Padres que no son padres, pero son los más padres

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LINDAS CONFESIONES

Por Linda Del Grego

En Facebook  y @Lindacarreno en twitter

 

Padres que no son padres, pero son los más padres

 

En mi blog de este mes me encantaría hacer una mención especial a todos estos padres que no son padres, pero son los más padres, con esto quiero incluir a todos y cada uno de los padrastros, familiares, educadores, cuidadores, abuelos, tíos, entrenadores y demás involucrados en el desarrollo de los hijos.

El mayor reconocimiento que se puede recibir es ver que este hijo hace lo que le gusta y de una manera exitosa, que sortea con buen viento las dificultades de la vida y es feliz.

Es necesario, desde mi punto de vista, estar abiertos a recibir todas las ayudas posibles en cuanto a la educación y formación de los hijos, pues esta no es tarea fácil, se sufre a la par de lo que se goza.

Por eso quiero dedicar estas palabras a todos aquellos que con amor, alegría, trabajo duro, impaciencia o paciencia, dedicación  y constancia comparten esta filosofía de vida de entregar conocimiento.

Cada día aprendemos algo nuevo, nunca dejamos de ser hijos y por el contrario seguimos aprendiendo a cómo ser buenos padres, por eso les confieso que cada trato de educarme y aplicar lo aprendido. En esta ocasión encontré un texto muy corto e interesante que habla sobre la difícil tarea de cómo ser eficaces en el momento de premiar a los hijos (Punto crucial y complicado) y como esto puede dañar o construir el futuro de los hijos.

Los invito a que lo lean y si les interesa saber más, busquen toda la diferente información dentro de la misma página que es:  https://familias.com/2036/ser%20padres/padres-conductistas-el-dano-que-causan-a-sus-hijo

Ahora sabiendo lo molesto que a veces puede ser recibir consejos cuando no se están pidiendo, le dejo humildemente esta lectura para que analice y utilice la información si le interesa.

Consecuencias de educar con premios

  1. Inseguridad

Al ser tú quien decida —según tu juicio— qué es lo que tu hijo puede ser, hacer o tener, le traerá dificultades en su edad adulta porque siempre buscará la aprobación social para ejecutar acciones e irá en detrimento de su valoración interna.

  1. Manipulable

Los premios son una manera de dominar. Eso puede ser una condicionante para regresar a castigar, porque los hijos al recibir una recompensa, serán vulnerables a ser nuevamente manipulados.

  1. Falta de automotivación

Premiar, condiciona las respuestas. Por lo tanto, un hijo siempre estará esperando recibir primero para después dar y si no hay recompensa entonces no habrá respuesta (esto es totalmente contrario a las leyes del éxito en la vida). Cuando los hijos dentro de la tarea encuentran satisfacción, no es necesario condicionar con premios o amenazar con castigos.

Dentro del lenguaje que utilizas debe existir el “reconocimiento” que es distinto a la “recompensa”, lo que dices y la manera de hacerlo, marca contundentemente la diferencia entre guiones psicológicos de éxito o fracaso que un hijo graba para el resto de su vida. Es opuesto que digas “gracias por guardar tus juguetes en su lugar” (reconozco tu trabajo y esmero) que bajo la misma experiencia digas, “¡Muy bien, guardaste tus juguetes en su lugar!” (Obedeciste – cumpliste con mis expectativas)

Espero en casa los reconozcan con un abrazos y palabras de afecto, aunque a veces un solo gracias de corazón o una genuina sonrisa nos inunda el alma de alegría. Espero también que esa llama no se apague nunca en sus corazones y puedan seguir entregando sin esperar una mayor recompensa, pues es gracias a estos súper padres y también a los que no son padres pero son los más padres que la vida tiene fe en la humanidad aun.